Pocas cosas hay
en este mundo que no puedan ser relacionadas con un número; se podrían contar con los dedos de una mano. Así fue, justamente
cómo la humanidad encontró de modo natural y simple un sistema adoptado universalmente: el decimal, originado en el número
de dedos de ambas manos. Hasta un niño pequeño cuenta con sus deditos para aprender, más tarde, que un número es la expresión
de una cantidad determinada en relación con la unidad.
Unidad. Uno. Infinito.
Qué si no el ansia de captar el sentido de infinitud puede haber impulsado al hombre a contar y calcular más allá de su propio
entorno y crear las matemáticas, la astronomía y la astrología.
En realidad, todo
parece haber comenzado por necesidad: si las antiguas civilizaciones de Babilonia, Egipto, India y China debían medir sus
tierras, establecer horarios para sus actividades y fijar fechas para sembrar y cosechar, entre otras cosas, no podían menos
que recurrir al número que les ayudaría a tener noción de la medida y los lapsos transcurridos.
Espacio, tiempo,
altura, volumen, peso. Tradición y sabiduría; razón y luz; imaginación de lo que no tiene ni puede tener ni fin ni término;
punto de partida.
Aunque se desconoce
su origen, los números, inabarcables, están presentes en todos los órdenes de la vida. El filósofo y matemático griego Pitágoras,
por ejemplo, consideró al número como principio de todas las cosas en tanto que su compatriota contemporáneo Aristóteles retrataba
el universo como una escala musical numérica. Las diferencias entre las personas podrían ser cotejadas por miles, pero hay
algo que es común a todos: contar, y hacerlo de diez en diez. No existe religión, idioma, forma de gobierno, ley ni idea filosófica
que pueda presumir de tal universalidad.
Los Números
hablan, poseen significados ocultos; se vinculan con el alfabeto, el destino. Tienen poder.
Los caldeos, creadores
de la Astrología, creían en la omnisciencia del número y en su secreto poder. Pero no sólo ellos. En los antiguos pueblos
de la India, Egipto y China, las personas estaban convencidas de sus propiedades cabalísticas de algunos números hasta el
punto de que Les atribuían propiedades mágicas.
El tiempo,
sin embargo, y las distintas creencias fueron responsables de que ciertos números adquirieran cualidades específicas. Ahí
están el 7 (7 días de la semana, 7 colores del espectro, siete planetas del Sistema Solar), el triple 6 (número de la bestia),
el 13, con su injusta fama de causa de desgracias, y el 0, un auténtico milagro con simbología propia y diversa, entre otros.
Pero todos los números
significan algo y de ello se encarga la Numerología, nacida en Babilonia, utilizada por caldeos, indios, chinos, egipcios,
griegos y romanos, y en la Cábala del misticismo hebreo.
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-
Su nombre.
-
Su primer apellido.
-
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Nota: Si vive en un país en el que solo usa el apellido
del padre, entonces me bastará con su nombre y apellido.
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